No hay mal que por bien no venga...
Solo desde una óptica confusa o de crisis, se puede decir que todo lo que nos pasa es para mal. ¡FALSO! Absolutamente todo lo que ocurre tiene una debida justificación que no nos es posible captar por la conmoción del momento.
A veces sentimos unas ansias desesperadas por comer o amar, y nos desbocamos a la primera seña que indique que nuestras necesidades pueden ser cubiertas, resultando en una gran indigestión o desengaño porque simplemente no medimos lo que de verdad necesitamos ni las cantidades adecuadas para no dañarnos. De algo estoy muy convencido y es de que nosotros mismos nos causamos daños. Esa historia manida de que los factores externos son los que nos causan malestares, no es más que un ardid para justificar nuestra irresponsabilidad para con nosotros.
Sí, es cierto que hay elementos que pueden ser perjudiciales a nuestro organismo, pero también es cierto que sabemos identificarlos ya sea por conocimiento técnico o conceptual, por experiencia o simple y mera intuición.
De vez en cuando es necesario que bajemos la guardia para permitir algún tipo de atentado leve contra nosotros mismos. Es lo único que nos permitirá crear experiencia y nos dejará el conocimiento acumulado para prevenir futuras eventualidades.
¡Señores, la vida se vive porque sí! Habría que ser un tarado para no darse cuenta de que el propio ser es capaz de sustentarse y procurarse su propia dicha. Hay que comer, amar y gozar...

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home